Al terminar la última estrofa del Gloria al Bravo Pueblo : ...La ley respetando la virtud y honor", siempre, aún desde niña he sentido el impulso de aplaudir.
Pero nunca me dejaron. En el colegio desde mi niñez los lunes y viernes izábamos la bandera mientras entonábamos nuestro Himno y siempre algún despistado aplaudía.
-¡El himno no se aplaude! era el regaño que se escuchaba en boca de alguna maestra tan fosilizada en la norma como la mayoría de los venezolanos que crecimos con una falsa idea de respeto a los símbolos patrios.
Pero... ¿ por qué no podemos aplaudir el Himno?, me preguntaba desde la ingenuidad de mis siete años.
Hace poco, como fanática del futbol que soy me quedé mirando el partido de Chile contra un equipo europeo, el cual tras derrotarle, la prensa chilena del día siguiente reseñó que la victoria de Chile comenzó con sus jugadores cantando eufóricos, aguerridos y aplaudiendo a rabiar el himno de su país.
Por eso la próxima vez que le manden a callar cuando aplauda el himno de nuestro país, siga sus impulsos porque NUESTROS SÍMBOLOS NO SE IRRESPETAN CUANDO SE LES APLAUDE SINO CUANDO SE LES IGNORA!

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